miércoles, 20 de agosto de 2014

Mi ruta por Islandia

Día 1 (Barcelona-Keflavik)

Cogemos el avión a las 23.30h desde el Prat y llegamos a Keflavik a la 1.30h. El horario no es el mejor del mundo pero los precios de Wowair son los mejores. No esperábamos llegar con buen tiempo pero el frío, el viento y la lluvia que nos encontramos al salir del aeropuerto nos llevaron corriendo al primer taxi que encontramos. Y directos a dormir al G. G. Guesthouse (85€/cd) donde nos esperaba el propietario, quien muy amablemente nos acompañó a la habitación y nos explicó cómo funcionaba todo. Lo recomiendo encarecidamente, el trato y el servicio fueron muy buenos. 



Día 2 (Keflavik-Selfoos): Círculo Dorado

Nos pasaron a buscar por la mañana, a la hora convenida, las 9h, de la agencia de coches, la Faircar. Laurent, mi pareja, fue a buscar el coche, nuestro campervan, un Volkswagen Caddy  en el que íbamos a pasar los siguientes 10 días. El coche estaba perfectamente equipado. Lo recomiendo mucho. El precio era, como todos los precios allí, bastante caro, pero teniendo en cuenta que lo alquilamos en el último momento y, comparando con otras compañías como Happycampers, lo cierto es que valía la pena (1600€ los 10 días). 



Ya con nuestro coche, nos dirigimos a un Bonus, supermercado económico de Islandia, el del cerdito, a llenar nuestra nevera y despensa. Aquí tenéis un mapa con los Bonus que podéis encontrar. 



El primer día en Islandia iba a estar dedicado al Círculo Dorado. En un solo día podéis ver lo más interesante sin estrés y llegar tranquilamente a Selfoss.

Empezamos por Thingvellir, primer parque nacional del país, donde los vikingos establecieron el primer Parlamento democrático del mundo y donde puede verse claramente la separación de las placas tectónicas norteamericana y europea.



Continuamos visitando Geysir, que es como se conoce al chorro de agua caliente original, el que dio el nombre común de géiser (en el Diccionario de la Real Academia aparecía el nombre islandés como el originario del castellano hasta la edición 22ª, ahora su etimología es del inglés y este del islandés). En cualquier caso nosotros el géiser que vimos no fue el famoso puesto que sus erupciones son poco frecuentes, según la Lonely los turistas lo atascaron... El que vimos es Strokkur, para el que no hay que esperar más de 10 minutos.


Cerca de la zona de géiseres se encuentra el Geysir Center donde, si queréis, podéis comprar aire fresco de las montañas de Islandia...



Nuestra última visita fue la de Gullfoss, la catarata más espectacular de todas las que vimos. No sé si decir la más bonita ya que hay otras que se encuentran en parajes más interesantes pero, desde luego, la más espectacular.



Esta iba a ser nuestra primera noche en el coche, así que decidimos llegar pronto al cámping de Selfoss para montar la cama. Fue muy fácil y la cama resultó ser muy cómoda. El cámping nos costó 1000 coronas por persona y, sin que lo supiéramos todavía, fue el mejor equipado y económico ya que no había que pagar la ducha. Allí conocimos una pareja suiza muy maja que nos explicó su viaje (ya estaban de vuelta) y nos dieron algunos consejos. 

Día 3 (Selfoss- Kirkjubaejarklaustur): Eyjafjallajökull, Skógafoss, Sóheimajökull, Dyrhólaey

Iniciábamos hoy nuestra vuelta a la isla en el sentido contrario a las agujas del reloj. Casi todo el mundo lo hacía así, a pesar de que la Lonely recomienda el sentido opuesto. He de decir que, tras el viaje, debo darle la razón a los autores de la guía. El sur es más espectacular y cuenta con temperaturas más amables. Condujimos por la N1 y una de las paradas, antes de la de Skógafoss, fue la del Centro de visitantes de Eyjafjallajökull, el famoso e impronunciable volcán que nos tuvo en jaque en 2011. Resultó una visita interesante que recomiendo.



Continuamos hacia Skógafoss, una catarata espectacular que puedes rodear. y desde donde empieza un trekking de varios días por... Es recomendable llevar el chubasquero.


No teníamos previsto pasear por Sóheimajökull, el glaciar que está justo al lado, pero no pudimos resistirnos a bajar del coche y hacer un pequeño trekking por la zona cubierta de ceniza. 


Una de las paradas que sí teníamos claras era la de la playa Dyrhólaey, de arenas negras y con su característico arco de piedra.



Pensábamos dormir en el cámping de Vik pero al llegar allí era todavía temprano, así que nos tomamos un capuchino en un bonito café y continuamos nuestro viaje. No le dedicamos tiempo al que es el lugar más lluvioso de la isla, pero parecía acogedora. 
Seguimos hasta Kirkjubaejarklaustur, a la que los lugareños llaman Klaustur y nos instalamos en su cámping, creo que el más bonito en el que estuvimos. 

Día 4 (Klaustur-Seydisfjordur): Sandar, Vatnajökull, Svartifoss, Jökuksarlon, Höfn

Lo primero que vimos al retomar la ruta fue los Sandar, extensiones formadas por sedimentos, tierra y grava transportadas por los ríos glaciares y que se derraman en llanuras. Condujimos hasta Skatafell y contratamos un trekking por el glaciar Vatnajökull, en concreto, por el SvinajellsjökullEso sí, nos equivocamos de excursión porque nos decidimos por la más corta, la de 2 horas, de 58€, pensando que la 5 sería demasiado larga. Os aconsejo la más larga porque la corta es para todo el mundo, niños y abuelos incluidos, con lo que es más turística que deportiva. Lo que nos pasó es que llegamos tarde, no fuimos previsores, y salimos al glaciar a las 12h. Lo mejor es contratar la salida el día antes y estar allí a las 9h. Lo más impresionante fue entrar en una cueva.



Continuamos hasta el lago Jökulsárlón, el lago del glaciar. Este lago está perfectamente indicado en la carretera. A todo lo que hago referencia se llega desde la N1. Como temíamos saltárnoslo fuimos a parar a otro lago del glaciar más pequeño. Este ya nos sorprendió. Nuestra intención era contratar un circuito en zódiac pero ese día no era posible porque se había estropeado, así que cos conformamos con un bote anfibio. 


Resultaba asimismo espectacular ver cómo los glaciares llegaban al mar.


Llegamos a Höfn y, como su plato típico es la langosta, nos fuimos a cenar una sopa de langosta por solo 1800 coronas, una ganga. Y estaba buenísima. El sitio nos lo recomendó Jorge, el guía en Jökulsárlón, un vallisoletano muy aventurero que se había mudado a Islandia hacía un mes y que quería quedarse un buen tiempo. Espero que tenga mucha suerte. 


No recuerdo el nombre pero él tampoco y no fue difícil encontrarlo. Al llegar a Höfn hay que llegar al puerto y a la derecha hay un local amarillo, muy pequeño, en el que puedes llevarte la comida donde venden sobre todo bocadillos, hamburguesas, patatas fritas y... lo que nos interesa, la sopa de langosta, que no aparece en la carta pero sí en un cartelito para que lo veamos los turistas. Merece la pena.


Esa noche dormimos en el cámping Djónustumidstad SKG. Un cámping que no estaba mal. Tenía 2 pequeñas casitas con los servicios. En la más grande había una pequeña sala en la que era imposible encontrar una silla libre y unos baños con 1 sola ducha. Lo que estaba bien era que la ducha estaba dentro de los baños de mujer, no era unisexo. En la otra casita había 2 lavabos, otra ducha y unos fregaderos. 

Día 5 (Höfn-Seydisfjördur): Djúpivogur, Seydisfjördur

Hoy empezábamos nuestra andadura por los fiordos orientales y las expectativas eran altas. Pero antes pasamos por el conocido Viking Café que está a unos 10 km al este del desvío a Höfn. al lado de la base militar. Nuestro objetivo era el paraje silvestre que rodea la estación de radar de Stokksnes, pero la base militar impide el paso. 




De Höfn fuimos hasta Djúpivogur, un pequeño pueblo de pescadores cuyos habitantes ven cada verano cómo los turistas llegan para tomar el barco que va hasta Papey. Ese no era nuestro caso. Nosotros buscábamos un supermercado y un café. No visitamos el pueblo porque queríamos llegar pronto a Seydisfjördur, así que rápidamente proseguimos nuestra ruta. 
En lugar de bordear los fiordos, que de buen seguro nos hubieran sorprendido con paisajes sublimes, decidimos cortar por la 939 hacia Egilsstadir. De ahí tomamos la 93 hasta alcanzar la bohemia población de Seydisfjördur, con su "iglesia azul".



Habíamos leído en la Lonely que si solo se podía visitar un pueblo, este era el indicado. No sé si en el momento de rodar la película La vida secreta de Walter Mitti también tuvieron en cuenta este comentario pero en ella aparece el pueblo y el hotel Aldan. A nosotros nos gustó mucho. No solo el pueblo, los alrededores. Hicimos un trekking fantástico al lado la población. Solo debías coger el coche y pocos quilómetros de la orilla  norte llegabas a una catarata. Desde allí iniciabas el paseo que te llevaba a otra catarata aún más bonita. Es una caminata de unas 2 horas que merece la pena.  Al principio debes trepar por la catarata y seguir el caminito de ovejas. No tiene pérdida. 


Por la noche nos apetecía civilizarnos y cenar en un buen restaurante. Y voilá, el hotel Aldan, que está al lado del bar El Grillo, tiene un restaurante muy acogedor y romántico. Lo que no podíamos imaginar es que sería tan bueno. Lore comió el mejor cordero de su vida (y ha comido mucho) y yo un bacalao fresco excelente. La cena salió por 9.300 coronas. Lo más caro, el vino, a unos 9€ la copa. Lo más gracioso es que la copa de Rioja era más cara que la de un vino de Sudáfrica o de Chile. Lo digo de verdad, yo probé el cordero y era tan tierno que podías partir la carne con el tenedor. Después de este lujo, volvimos a nuestra campervan! 

El cámping de Seydisfjördur está dentro del pueblo, cerca del bar El Grillo al que no entramos y del hotel. tenía ducha, baños y una pequeña sala donde se podía cocinar.  Nos gustó bastante.

Día 6 (Seydisfjördur-lago Myvatn): Borgarfjördur, lago Myvatn, Krafla, Viti, Leirfinjúkur, Hverir, baños naturales de Myvatn

Aunque habíamos visto algunos frailecillos en la playa de Dyrhólaey, teníamos ganas de verlos de más cerca, así que decidimos acercarnos hasta Borgarfjördur Eystri, el pueblo más septentrional de los fiordos. Allí está Hafnarhólvi, donde desde una plataforma de observación puedes disfrutar de la observación de  una colonia de frailecillos. La carretera que llega a Borgarfjördur es endiabladamente difícil si no te gusta conducir; si por lo contrario, te encantan las carreteras con bajadas pronunciadas y curvas increíbles, esta te encantará.



Después de la visita a nuestros amigos, regresamos a la carretera 1 y nos dirigimos al lago Myvatn. Lo primero con lo que nos encontramos fue con Hverir, un paisaje increíble,  un tanto marciano, lleno de calderas de lodo, de depósitos de minerales y fumarolas. 


A pesar del viento, decidimos subir a la cresta de Námafjall que te recompensa del duro esfuerzo con unas vistas espectaculares.


Después visitamos el cráter Leirhnjúkur en Krafla y Viti con su estanque de agua azul oscuro.


Llegados a este punto y con el frío que hacía nos venía muy bien acabar el día en los baños naturales de Myvatn. Fueron un bálsamo perfecto al cansancio, frío y dolor de pies. El precio con toalla incluida fueron de 3500 coronas por persona.


Después del baño, cena en el cámping y a dormir. Había 2 cámpings cerca, uno al lado del lago y otro con unas vistas preciosas a la lava. Nos decantamos por este, por el cámping Vogar. Estaba situado en un paraje fantástico pero carecía prácticamente de servicios. Tenía un par de lavabos y 2 duchas unisexo, pero no disponía de sala ni cocina. En realidad sí los tenía pero eran de uso exclusivo de unos apartamentos que también tenía el cámping.

Día 7 (lago Myvatn-Husavik): Dimmuborgir, Husavik

Desayuno en el cámping disfrutando de un momento maravilloso de sol. Empezamos el día visitando los seudocráteres.



No estuvimos mucho tiempo porque tampoco nos impresionó mucho y llovía, hacía viento y frío. Decidimos, pues, buscar un buen café. 
Después fuimos a Dimmuborgir, los “castillos oscuros”. Es un lugar también impresionante con formaciones muy peculiares. Puedes elegir entre varias rutas, nosotros nos decidimos por el círculo de la iglesia, de 2,3 km. 


Como se nos hizo la hora de comer y el día estaba regular, llovía a ratos, aprovechamos el Kaffi Borgir que es el café que está en la entrada de Dimmuborgir. Ofrecía un bufet libre de sopas por 1800 coronas por persona. Hasta entonces habíamos comido siempre al mediodía al aire libre, con lo que unas sopitas nos vendrían de maravilla. Y así fue, estaban deliciosas, sobre todo, la de espárragos. Pensad que cuando pides un plato tienes también pan con mantequilla y agua fresca, por lo tanto, pagas un plato y ya comes. 

Antes de irnos hacia Husavik, ascendimos al Hverfell. Espectacular, lo recomiendo encarecidamente. Una vez has subido, puedes dar la vuelta a todo el cráter en una caminata de una hora, alrededor. Es casi místico porque estás prácticamente solo, con la única compañía del sonido del viento. 


Después ya era hora de encaminarse hacia Husavik. Llegamos a Husavik con una lluvia y un frío desalentadores. Antes de entrar, paramos en un cámping para aprovisionarnos un poco. Fuimos directos al cámping que hay dentro de la ciudad pero era feo y casi sin servicios. Buscábamos una sala común en la que poder cocinar y pasar un rato agradable y de eso no había ni rastro. Así que, como era temprano, nos aventuramos a buscar un segundo cámping que se encontraba a unos 20 km de la ciudad. Antes de irnos, y aprovechando que había parado de llover, fuimos a la empresa North Sailing para contratar la excursión para ver ballenas aunque no teníamos claro si iba a ser posible por el tiempo. Al llegar, nuestras sospechas se confirmaron, durante el día se habían anulado las salidas por el estado del mar, y no era seguro que al día siguiente se reanudaran. Si no podíamos salir con el barco a avistar ballenas, iríamos al museo que el edificio blanco.


Nos tomamos una caña en el restaurante propiedad de la misma empresa para organizar un poco los días siguientes y nos fuimos hacia el otro cámping. Este era distinto a los que habíamos visto hasta el momento. Era un 5 estrellas familiar con piscina. Las salas comunes eran de pago y estaban llenas de gente. No tenía sala para poder cocinar y estar tranquilamente sino restaurante. Como al día siguiente teníamos que estar antes de las 9 en North Sailing, nos decidimos por el primer cámping. Total, ya solo buscábamos dormir. Hay que decir que seguía lloviendo sin parar. 

Día 8 (Husavik- Glaumbaer): Akuyeri, península de Tröllaskagi, Siglufjördur, Varmahlid

Nos levantamos con mucho frío, estábamos a 7 grados y la lluvia nos dio los buenos días, así que por primera vez en el viaje no podíamos desayunar en el cámping en nuestra mesita y sillas. Nos fuimos a North Sailing y nos dijeron que a las 9 nos confirmarían si se salía o no. Desayunamos debajo, en la cafetería y tienda de regalos que tienen. y la verdad es que el pan au chocolat y el capuchino estaban buenísimos. Se confirmó que se haría la salida de las 9 pero no nos aseguraban que pudiéramos ver nada ya que la mañana anterior salieron con las mismas condiciones y no se avistó ninguna ballena. Esta empresa es muy seria y te asegura casi un 100 % los avistamientos durante el verano, así que decidimos que pasábamos. En otro viaje a la costa oeste ya vimos ballenas, así que tampoco era algo imprescindible. Además el mar estaba muy revuelto y llovía y hacía viento. Por no decir que la salida costaba más de 50€ por persona. Nos fuimos al museo de ballenas y resultó ser bastante interesante. 


De vuelta a la carretera hacia Akuyeri. Akuyeri resultó ser bastante grande, por fin podíamos hablar de ciudad. Y tenía un centro bastante bonito con restaurantes y cafés. 


A Lore se le antojó hamburguesa y yo, contenta. Encontramos la Fabbrikk, una factoría con muchos tipos de hamburguesa, todas ellas de calidad. Yo me decidí, sin ninguna duda por la de carne de cordero islandesa. Buenísima.


Después nada mejor que un buen café en el café de la Tetera azul que aparece en la foto de arriba. Bonito café pero sin wifi.

Después de estas dosis ya excesivas de urbanismo, volvimos a la carretera. Tocaba bordear la península de Tröllaskagi hasta llegar a Siglufjiördur.  
En el camino nos sorprendieron varias cosas. La primera fue una catarata que daba directamente al mar. Islandia es el país de las cataratas, aunque claro, también es el país de los volcanes, de las ovejas, de las ovejas que se te cruzan en la carretera...


En Siglufjiördur disfrutamos viendo cómo descargaban el pescado, quedamos maravillados del fantástico museo del arenque que tienen.




El museo de arenque es una preciosidad, no me extraña que haya ganado premios. Esta era una visita que yo tenía muy clara ya que soy una gran aficionada al arenque. He de decir que pensaba que lo comería más pero en realidad solo lo comí porque compramos en el museo. 

Seguimos por la preciosa carretera 77 con unas vistas de película. Paramos en Hofsús para ver el cámping pero no es bonito. Así que seguimos hasta Varmahlid. Allí el cámping es bonito, con buenos servicios y un propietario muy amable. Nos encantó el ambiente.

Día 9 (Glaumbaer-Stykkishólmurf): Glaumbaer, Blönduós, cetro del salmón islandés, península Vatnsnes, Hvítserkur, Stykkishólmurf

De Varmahlid vamos a Glaumbaer, granja famosa por haber sido construida en turba de mediados del XVIII y XIX. Ahora es un precioso museo. Llegamos a las 9 y no  había nadie pero al poco se llenó con un par de autobuses de viajes organizados. Así que recomiendo llegar muy tempranito sobre todo para poder hacer fotos. 




Bajamos por la carretera 75 hasta la N1 hacia Blönduós donde íbamos a visitar el Centro de Salmón islandés porque nos interesaba que nos dijeran dónde podíamos ver a los fisherman pescando con mosca. El museo que tienen no merece mucho la pena, no entiendo que la Lonely le dedique tanto tiempo (pero bueno, hay tantas cosas de la Lonely que no se entienden…). El problema fue la hora, casi las 12h. A esa hora nadie pesca. Así que nuestro gozo en un pozo.

A continuación bajamos hasta coger la carretera 711 y bordear la península Vatnsnes. La primera parada, Hvítserkur, la formación rocosa en el mar con forma de elfo (?). 


Hicimos 2 paradas después del restaurante Géitafell, en el que no paramos. En una de ellas hay un observatorio para ver focas que me sorprendió porque tenía dos prismáticos para poder ver a los animalitos ya que están bastante lejos. 



Dirección hacia la península de Snaefellsjökull paramos en Stykkishólmur donde nos quedamos a dormir. 

Su cámping es un poco peculiar. No tiene tampoco una sala para cocinar y cenar y para poder pagar debías ir al edificio que hay arriba, en el club de golf. Fuimos por la mañana pero no había nadie para cobrar. Nuestro primer cámping gratis, no iba a ser el único. Los servicios eran muy nuevos y modernos pero solo tenía 2 duchas ara todo el mundo y estaban fuera, sí, sí, fuera. En la Lonely este pueblo aparece aparece como muy entretenido. Supongo que lo será entre las 10-12 y las 18h porque fuera de ese horario todo está cerrado, excepto un par de restaurantes. 

Día 10 (Stykkishólmur-Akranes): península de Snaefellsjökull, playas de Djúpalónssandur y de Dritvík, Vatnshellir, cueva de Badstofa, Hellnar, Arnarstapi, Raudfeldsgjá

Frente al cámping hay un café-panadería con muy buena pinta donde nos tomamos un capuccino. Hoy va a ser un día largo de carretera y no sabemos muy bien dónde dormiremos. Toca bordear la península de Snaefellsjökull.  El norte no resulta muy interesante, lo que no significa que no sea bonito, lo que ocurre es uno se acostumbra a un paisaje precioso. Pero lo cierto es que lo más interesante para visitar está al sur de la península. Pasamos por los pueblos Grundarfjördur  y por  el más pequeño aún, Rif, aunque no nos quedamos. En seguida empiezas a ver el glaciar donde puedes realizar diferentes actividades. Aunque es pequeño no deja de impresionar. 

Queríamos haber parado en Saxhöll, un cráter que puedes ascender pero nos lo pasamos porque la península es más pequeña de lo que puede parecer a priori. Donde sí paramos fue en las playas de arena negra de Djúpalónssandur y de Dritvík.  De la primera pasas a la segunda caminando en 5 minutos. En la primera te encuentras 5 piedras de levantamiento de distinto peso que antes eran 4 ( de 23kg, 54kg, 100kg y 154kg). Servían para medir la fuerza de los aspirantes a trabajar en el mar. 


 La segunda playa está cubierta de trozos de metal de un pesquero inglés que naufragó en 1948. 


A las 13h realizamos un circuito por una Vatnshellir, tubo de lava de más de 30 metros de profundidad. No nos hizo falta reservar, como indica la Lonely. Nos costó 2500 ISK y resultó una visita interesante. La recomiendo.


Llegamos a Hellnar y aprovechamos para parar en Gestastofa, un moderno edificio con un café, el Primus, donde comimos una rica sopa de pescado (1900 ISK aprox.). Estaba muy rica pero un poco más abajo hay un café que da directamente al mar con una terraza que estaba llena y que tenía muy buena pinta. Fuimos hasta la cueva de Badstofa, llena de pájaros y decidimos hacer el camino que separa los pueblos Hellnar y Arnarstapi


Es un paseo bonito aunque algo largo. Reanudamos el viaje en coche aunque al poco vimos la pista que lleva a Raudfeldsgjá, una grieta empinada por la que puedes entrar hasta donde estés dispuesto ya que hay un arroyo en el que no apetece mojarse los pies. 


Pasada la península de Snaefellness ya no sabíamos muy bien hacia dónde dirigirnos. Finalmente decidimos ir hacia Akranes al parecernos de debía ser bonito (no lo era). Allí dormimos en el cámping  que, aunque no era muy bonito y sí bastante pequeño, teníamos vistas al mar. Aquí tampoco hubo nadie para cobrarnos. 

sábado, 16 de agosto de 2014

Días 11-12-13 (Akranes-Reykjavik-Barcelona)


De Akranes nos fuimos hacia Reykjavik. Reykjavik es una ciudad que nos sorprendió bastante. El centro puede hacerse en un par de horas. En 2 días que estuvimos pasamos varias veces por las calles del Viejo Reikiavik pero siempre hay un café que se te había pasado desapercibido. Hay bastantes museos y edificios que visitar aunque a nosotros lo que nos apetecía era pasear tranquilamente por sus calles, gandulear en sus cafés y cenar bien en sus restaurantes. Todo eso lo hicimos con creces empezando por su Puerto Viejo

En general debo decir que no hay muchas tiendas de diseño islandés que realmente nos llamaran la atención. Nos gusta comprar algo bueno de diseño para nuestro piso como recuerdo de nuestros viajes y aquí resultaba difícil por 2 motivos: no había mucho que nos gustara y lo que nos gustaba era carísimo. Lo que sí encontraréis son muchas tiendas de recuerdos para turistas, la mayoría malas y algunas más buenas. 

En cuanto a los cafés, bares y restaurantes hay por todas partes y muy buenos. El sábado por la noche quisimos cenar en el restaurante Dill pero estaba completo durante los siguientes 5 días. Es imprescindible reservar con una semana. Así que finalmente cenamos en el restaurante Firkmarkadurinn que recomiendo y por fin probamos ballena. 


Después pagamos 3000 IKS en un local donde había conciertos de música electrónica. Mereció la pena. 


El domingo por la noche cenamos en el Sushisamba que también recomiendo de sobras. Es un restaurante japonés con un toque latino. El ceviche estaba delicioso.


Y por supuesto probamos también sus perritos calientes en el famoso Baejarins Beztu.




En cuanto a los edificios y museos nos conformamos con visitar el modernísimo Harpa, centro cultural y auditorio, con sus paneles de cristal cóncavos y convexos. 


Entramos también al ayuntamiento donde puedes repasar tu viaje con el gran mapa en 3D que tienen. 
Reykjavik también es famoso por sus habitantes gatunos. Dicen que son una plaga pero yo no vi muchos y los pocos que vi eran una monada, la verdad.